sábado, 16 de enero de 2010

Arqueólogos encuentran restos de un navío fenicio del siglo VII antes de Cristo


Arqueólogos encuentran el casco de un navío fenicio del siglo VII antes de Cristo y parte de su carga de marfil y cerámica frente a las costas de La Manga del Mar Menor, en Murcia.
El hallazgo, que pertenece a un antiguo barco comercial fenicio del siglo VII Antes de Cristo, es uno de los tesoros más importantes de la parte occidental del Mediterráneo. Después de más de 2600 años enterrado bajo rocas y arenas frente a las costas de Murcia, un equipo de arqueólogos de once nacionalidades distintas está trabajando para extraer y dar a conocer los restos del buque.
El barco se localiza en el yacimiento de Bajo de La Campana, frente a La Manga, en el entorno de Isla Grosa y El Farallón. De momento se han localizado parte del barco, que se cree tenía 15 metros y naufragó durante una travesía de Cádiz a un poblado de Guardamar, con una carga de colmillos de marfil de elefantes africanos, ámbar y varias piezas de cerámica.
Al parecer, el proyecto lleva en marcha desde hace tres años, pero se ha mantenido en secreto hasta ahora. El proyecto, dirigido por el investigador español Juan Pinedo Reyes y el estadounidense Mark Edward Polzer, está financiado por la organización de divulgación científica National Geographic, a partir de un acuerdo de colaboración entre el Ministerio de Cultura de España y el Institute of Nautical Archaeology de la Universidad A&M de Texas (Estados Unidos).
Durante los tres últimos veranos, profesionales y estudiantes de España, Estados Unidos, Turquía, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Grecia, Suecia, Francia, Holanda e Italia han extraído 1.400 piezas y fragmentos que yacían en el suelo marino. Además de la carga, en la última prospección encontraron un fragmento significativo de la madera del casco de la nave, que pretenden poner al descubierto el verano que viene para estabilizarlo y en su caso trasladarlo a tierra.
El descubrimiento resulta especialmente importante por el importante cargamento encontrado, y por las dimensiones que se cree que tenía el buque, unos 15 metros en lugar de los 8 que comunmente tenían los barcos fenicios.
Según el equipo de arqueólogos, aún quedan muchos restos por extraer, aunque ya tienen en su poder ánforas con restos de pescado, platos, lucernas, cuencos, urnas, ungüentarios, peines, ámbar, un pedestal de piedra, un antebrazo de bronce de una cama, mangos de un cuchillo de marfil, agujas de bronce o piñones.
En cuanto a las causas del naufragio y a la ruta que llevaba el barco, los expertos creen que el navío, que había salido de Cádiz, se dirigía el poblado de La Fonteta (Guardamar, Alicante) para aprovisionar a un taller y algún príncipe local, o bien a Cartago (Túnez) o Fenicia (Líbano) en misión comercial. Pero en el camino, los marineros chocaron contra un frente de rocas. No lo vieron porque se eleva desde el lecho marino hasta poco menos de un metro y medio de la superficie.

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