jueves, 1 de julio de 2010

La anunciada caída del alcalde ´folclórico´

Cuando, sobre el año 2006, comenzaron las sospechas sobre presunta corrupción urbanística en los Ayuntamientos de la Región, muchos miraron al mismo sitio: San Javier. El alcalde de entonces, José Hernández, era constructor y sólo había que darse un paseo por La Manga del Mar Menor para comprobar que no era precisamente un proteccionista del entorno. Además, había dejado algunas ´perlas´ en sus declaraciones públicas que se situaban en el estereotipo de alcalde sin escrúpulos. «Claro que les doy obras a mis amigos, si no se las tendría que dar a los socialistas», manifestó en alguna ocasión. 
Y es que José Hernández es un hombre con chispa y don de gentes. En su época de alcalde congeniaba con homólogos del PSOE, al contrario de lo que pasaba con su vecino de San Pedro del Pinatar, Pedro José Pérez, con el que no le unía una relación demasiado estrecha. Su gracia se notaba, sobre todo, en su habla campechana: «coño» y «pijo» eran palabras que estaban siempre en su boca, incluso cuando hablaba con los medios de comunicación, ante los que demostraba que no tenía ni un pelo en la lengua. «Ni que fuera la Pantoja», manifestó una vez cuando acudía a declarar ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJ), sorprendido porque los fotógrafos de prensa le asediaban.obernó el ayuntamiento de San Javier durante dos legislaturas (antes había sido también teniente de alcalde) y durante su estancia en la alcaldía tuvo en la portavoz del Grupo Independiente, Arantxa Espeso, a su peor pesadilla, quien siempre tenía la artillería preparada para disparar contra él y denunciar sus presuntas prácticas corruptas. Todo lo contrario que su rival socialista de entonces, Ángel Valdeolivas, de quien, no sin cierta sorna, afirmaba que era su mejor contrincante posible. 

Al situarse la corrupción urbanística en el primer plano de la actualidad informativa, su situación política comenzó a tambalearse. No tardaron en salir a la luz pública sus relaciones societarias con el empresario local Santiago Martínez Esparza, quien había sido el adjudicatario de las obras públicas más importantes llevadas a cabo por el ayuntamiento de San Javier durante la etapa de Hernández: Ayuntamiento, parking subterráneo, biblioteca municipal y piscina cubierta, entre otras. También fue socio de Juan Gracia, propietario de Peinsa, quien desarrolló proyectos urbanísticos en el municipio marmenorense en tiempos de Hernández. Estas actividades dieron más de un quebradero de cabeza al presidente de su partido, Ramón Luis Valcárcel. De hecho, el respaldo del PP durante la época en la que más duros eran los ataques contra él fue bastante menos vehemente que con otros cargos acusados de corrupción 
En las elecciones municipales de 2007 encabezó la candidatura del Partido Popular con el ánimo de ganar las elecciones y, de esta forma, cerrar muchas bocas. Sin embargo, las cosas no le salieron como él esperaba. Aunque fue el candidato más votado, la renovación del PSOE –con la actual alcaldesa, Pepa García, a la cabeza– y el auge de los independientes de Espeso le arrebataron la mayoría absoluta. Depender de un pacto con Arantxa Espeso era lo peor que le podía haber pasado. 
Por eso no dudó en quitarse de enmedio para, en lo posible, impedir que independientes y socialistas pactaran. Dimitió, pero todo fue en vano. San Javier contó por primera vez con una alcaldesa socialista. Desde entonces, está fuera de la esfera pública. Hasta ayer, cuando la Guardia Civil le detuvo. «Ya era hora», pensaron sus enemigos.
DAVID GOMEZ (Diario La Opinión).

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